martes, 28 de julio de 2009

En búsqueda del tesoro de Delors

Elaborado en Abril del 2009
Por: Antonio Martínez Sánchez

Resumen

La educación encierra un tesoro es un informe entregado a la UNESCO por la “Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI”, presidida por Jacques Delors en 1996 quien sitúa, desde el principio, a la educación en un tejido de cohesión social y democracia, tomando como eje la identidad cultural. Trata, en resumen, de compartir un patrimonio cultural a través de la educación misma, creando el efecto de pertenencia y solidaridad en los participantes.

La misión transformadora y social de la educación, tiene como objetivo natural al ser humano y su entorno social con que interactúa, en otras palabras, la educación transforma al sujeto y a su colectividad con que esta vinculado y poseen referencias comunes Delors otorga especial atención a la participación social en la construcción de un proyecto educativo común, calificando dicha participación en activa y para toda la vida, señalando como resultado de su propuesta educativa



“Su más alta ambición es brindar a cada cual los medios de una ciudadanía consiente y activa, cuya plena realización solo puede lograrse en el contexto de sociedades democráticas”(Delors, y otros, 1996, pág. 56)
Otra finalidad atribuida a la educación, es la construcción de la cohesión social condicionandola al respeto irrestricto del propio ser humano, definiendo su orientación educativa por encima de ideología y tradiciones culturales locales, nacionales e internacionales.

Abstract

The Treasure is a report submitted to UNESCO by the International Commission on Education for the XXI Century ", chaired by Jacques Delors in 1996 who falls from the outset to education in a fabric of social cohesion and democracy taking as a cultural identity axis. Question, in short, a shared cultural heritage through education it self, creating the effect of belonging and solidarity with the participants.

The mission of social transformation and education aims to be the natural human and social environment that interacts with, in other words, education and the subject turns to his party that was more closely related and has common references. Delors pays special attention to social participation in building a common educational project, describing their participation in active life, noting as a result of his education proposal


"Their highest ambition is to give each citizen a means of active consent and whose full realization can only be achieved in the context of democratic societies "(Delors, et al, 1996, pp. 56)
Another purpose attributed to education, building social cohesion conditional on respect of human being itself, defining its educational guidance above ideology and local cultural traditions, national and international.

Ensayo

En un acto de reflexión del discurso humanista que sobre la educación se aborda en y desde los países democráticos que DELORS (1996) afirma en su presidido libro denominado La educación encierra un tesoro, la formación del ser humano debe ser un instrumento para la conquista de la paz y la libertad, así como el establecimiento de justicia social. Lo que interpreto como el derecho a la educación en un contexto de relativismo decadente, de incertidumbre (Heisenberg) y de las redes de complejidad holónica (Koestler) del entorno con el que se busca de manera incesante las diversas patologías sociales apostadas en el presente, en un claro rechazo de la ciencia mecanicista y que prospectivamente, el autor del mencionado informe, hace consideraciones sobre el cambio constante, la creciente desilusión de los modelos económicos-sociales, la búsqueda perenne de nuevas formas de cooperación internacional y la principal, considero a resolver, ¡aun no hemos aprendido a vivir juntos en esta aldea global!

El texto despliega una serie de tensiones en las que cada una se distingue por su manejo en pares asimétricos –lo mundial, lo local; largo plazo, corto plazo; etc.- con la intención de contrastar los dilemas que tenemos pendientes por resolver, encontrándonos con un nivel de incertidumbre que nos lleva a pensar que "lo que cuenta, el poder, la riqueza, la tecnología, la información, se estructura en una red global. Los mercados financieros son el centro de todas las economías, lo que determina buena parte de nuestras vidas. Pero la experiencia, la democracia, la identidad, es local. Es decir, lo que cuenta es global y lo que nos importa es local” (Castells, 1997), invitándonos más adelante, a reflexionar sobre lo que nos espera en el futuro.


No somos lo que somos, sino lo que hacemos, para cambiar lo que somos. –Eduardo
Galeano-
En el futuro cercano, dice Delors, es necesario construir una educación permanente y adaptable a los cambios, en la que aprender a vivir juntos es prioritario, abriendo la posibilidad de un conocimiento profundo, auto-aprendizaje, cualificando y calificando de manera activa en un entorno cambiante de forma tal que el ser esté dotado de autonomía, juicio y responsabilidad.
Todo a través de alinear y preparar las tres etapas de educación clásicas (básica, media y superior) con carácter valoral, humana, más integral y holística como preparación de las transiciones a etapas superiores permanentes en las que se centra un sentimiento universal de esperanza a pesar de la desilusión social, ya referida en líneas atrás.

Cita el autor, tres ejes o líneas de acción principales de su estrategia para la reforma educativa con la intención de logro y éxito de los objetivos planteados: la relevancia e influencia de la comunidad local y el apoyo irrestricto de las autoridades públicas como de la comunidad internacional.

De esta última instancia, Delors pone a consideración sugerencia de movilización de ONG, amplia difusión de nuevas tecnologías, políticas más dinámicas e incluyentes que impliquen ayuda económica, agregaría un porcentaje del PIB, del país beneficiario que se concentre directamente al desarrollo, la educación y especialmente a la investigación, pues en general su uso es orientado a la creación de escuelas rurales y los llamados centros de excelencia, así como a estudios posteriormente usados para condicionar políticas internas, o exigencia de una mayor erogación con consecuencia en la deuda ya vapuleada por su maltrecho nivel de desarrollo.

El nivel de desarrollo lo amplia al inicio del capitulo de la comunidad de base a la sociedad mundial. El autor entiende y expresa su opinión en relación a las diferencias de crecimiento entre los países y en automático me viene a la mente la reunión del G20 en Londres, donde los líderes ahí reunidos, representan más del 80% del comercio internacional y ese puro hecho motivó a las bolsas mundiales, da pie para terminar con los paraísos fiscales al tomar la determinación de zanjar el secreto bancario, el fortalecimiento del FMI y este pueda aligerar las finanzas de los países más golpeados, darles garantías a los más necesitados y reprimir inversiones riesgosas, todo con la intención de prevenir nuevas crisis. Delors habla de desigualdad, la pregunta del pasado pendiente por responder es ¿Escoger entre igualdad o crecimiento? O iniciar una nueva interrogación, pues el panorama actual parece desechar la interpelación por equivocada al encontrar que la constante en países de alto crecimiento, como los “tigres de Asia” que en paralelo crecen sus niveles de equidad, me viene el recuerdo por su paralelismo, la imagen del programa emitido por la NBC durante 1980 en entrevista a W. E. Deming titulado “Si Japón puede... ¿Por qué no podemos nosotros? Y que dio origen a una pequeña revolución económico-social y cultural, o nuestro clásico grito de batalla con origen en el beisbol juvenil mexicano, “Si se puede”

Lo que es un hecho innegable y que en el texto también aborda, es la interdependencia mundial, reflejada claramente en los párrafos anteriores, condicionada a unos y otros bloques que innegablemente enrarecen la liquidez internacional y dificultan la convivencia a largo plazo, legándonos graves consecuencias no solo económicas, sino sociales y educativas, en otras palabras, una economía de mercado aun mal entendida y mal aplicada.

Delors ilustra claramente las consecuencias ambientales de nuestras decisiones que como seres humanos representamos una fuerte carga sobre el ecosistema: por un lado los países industrializados y su modalidad de consumo, por el otro, los países en desarrollo que necesitan de la explotación de materia prima y recursos naturales para solventar sus problemas sociales y económicos básicos. También refiere el fenómeno de la migración internacional vista como expresión de voluntad de una persona por superar la adversidad y vivir una vida mejor, ha generado tanto oportunidades como problemas con los llamados refugiados a los que hay que encontrar la forma de ayudar para que estos transformen tanto sus países adoptivos, como su país de origen, fortaleciendo las oportunidades mencionadas y contrayendo los problemas que representan. Finalmente, la paradoja de la mencionada interdependencia global, en que para lograr el éxito, es necesario satisfacer las necesidades de comunicación en esta “aldea global” geográficamente invisible con los canales de comunicación actuales y que nos lleva a la disyuntiva de crecer o no crecer, ello depende de la multiplicidad de idiomas como fuente de enriquecimiento o barrera que afecta el acceso a incontables oportunidades.

La mala o nula aplicación histórica también alcanza a nuestro país en un tema muy sensible, pues “casa del herrero…” México recientemente asume la presidencia del consejo de seguridad de la ONU por su destacada labor e insistencia tradicional de mediador, sin embargo en nuestro país, la dimensión y complejidad de la seguridad pública, aunada a la tendencia de incremento de la delincuencia, incipientemente abordada con despliegues impresionantes de fuerza y aun con idea difusa de los resultados a obtener. El autor sugiere que el problema no es coyuntural, es menos lineal, debe considerarse holístico, más multifactorial y de carácter estructural atribuible a la carencia de cohesión social, desigualdad socioeconómica, marginalidad, adicciones, desempleo, pérdida de sentido de pertenencia, influencia negativa de los medios masivos de comunicación, estructura de justicia endeble, falta de arraigo, de alternativas culturales, deportivas y educativas, hasta infraestructura urbana y rural inadecuada.

Los problemas y riesgos de esta “descomposición social” en opinión del autor, son atribuibles al fracaso del totalitarismo, que si interpreto adecuadamente, rompe con el antiguo paradigma lineal de las abscisas en la brújula política de la dimensión correspondiente izquierda-derecha, aun en exceso socorrida, otorgándole una dimensión o escala social acrecentando posiciones, en el eje de las ordenadas, de autoritarismo en la parte superior del eje y el liberalismo en el otro extremo, por tanto se refiere al fracaso del totalitarismo extremo o autoritarismo social, independientemente de su dimensión política, por lo que deja socialmente mejor posicionados a Gandhi y Friedman que a Stalin y Hitler.

Estos dos últimos aun con una influencia que negamos, pero han trascendido por sus clásicas soluciones a través de las armas, un típico comportamiento social-político que hoy se ha quedado y crecido en un mundo que Delors también describe como incertidumbre, palabra multicitada en el documento de referencia y por tanto digna de prestarle atención, no por lo mediático, sino por su trascendencia mostrada.

Otro tema importante, la comunicación universal actual, ya que gracias a los avances tecnológicos, menciona, a logrado “acortar el espacio-tiempo” que armónico a la interpretación de Stephen Hawking's, un tiempo real en que estamos confinados y que existe una singularidad o el imaginario como referencia para concebir un espacio sin principios, ni fronteras, lo que motiva el no estar preparados para clasificar, interpretar o criticar, otorgando a la educación una función importante para su consecución, que aunado a lo expuesto en anteriores líneas, explican en conjunto los desequilibrios sociales, la degradación ambiental y un claro exceso de tensiones.

La explicación, convertida en clamor o exigencia social debe descubrir respuestas en las instituciones educativas, pues en ellas se encuentra



“la congruencia entre la información, el conocimiento, el juicio, la elección y la acción es lo que, en última instancia, define el valor, que se manifiesta verdaderamente en las conductas” (Schmelkes, 1994)
Lo que las forja como las mejor dotadas para hacerlo al tener la posibilidad de abordaje sistemático, al descubrimiento y a la apropiación de criterios de juicio, formación ética y moral que permita la convivencia armónica. Nos remita a una disciplina como función organizacional, instituyente mediante la democratización y desde ahí responder a los paradigmas dominantes.

En la construcción social del conocimiento, destacan valores como la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad, la conciencia por sus raíces, identidad nacional y el propio respeto por las diferencias entre las personas.

Delors emprende el tema “de la cohesión social a la participación democrática” en la que hay que destacar su preocupación por la enorme brecha que se abre año con año en materia de desigualdad atribuible a crecimiento poblacional, la transición a la democracia aun frente a la crisis del concepto de estado-nación, construcciones y fenómenos sociales todos ellos que obligan a redefinir el papel de la educación en la sociedad y en cada uno de los individuos que la componen sin ser en si mismo un factor adicional de exclusión.

Sostiene la existencia de limitantes de desarrollo por un molde o identidad cultural regionalizado y tendiente a crecer en el futuro cercano, lo que genera, en aparente contrasentido, una enorme riqueza de expresiones culturales y hace suponer que el reto es la articulación de todos sus elementos: lo individual y lo colectivo, lo propio y lo ajeno, grupos mayoritarios y minoritarios y un sin número de aparentes factores antagónicos que la educación por si sola no puede resolver, pero que contribuye a desarrollar la voluntad base de la cohesión social e identidad nacional.

El papel de la educación en la dinámica social debe ser incluyente.



La inclusión educativa es una filosofía que “debería”, llevarse en la práctica en vida cotidiana, de forma que dignificara y politizaría al ser humano, sin embargo su valoración se ve afectada por las circunstancias que ocurren al interior de una sociedad, ya sea en su cultura, en lo económico, y en lo político. (Flores Zavala, 2008)
Es decir, la educación debe construir las bases socio-culturales suficientes para que los individuos y sociedad puedan enfrentar las diversas evoluciones en medio de la enorme cantidad de información a la que hoy se tiene acceso y que se acumula segundo a segundo, debe, más que acumularla, interpretarla, pues retomo la creencia popular de que la información es poder y ahora esta cada vez más distribuida, aun con la tentación de ponerle límites en algunas naciones para conservar su monopólico político autoritario, aunque también circula mucha de dudosa calidad que se combate con información veraz proveniente de esa interpretación o reinterpretación socio-cultural que se ajuste a nuestras exigencias y época.

Como evolución hacia una sociedad de la información, interpreto las transformaciones económico-sociales tendientes a permutar la base material que seguimos viviendo y en proceso de agonía, reflejada en el trabajo del autor y la presente interpretación en donde concluyo que lo más espectacular es la evolución de la tecnología de la información y comunicación, configurando una nueva sociedad y su cultura desde los laboratorios virtuales.

Delors habla de una segunda revolución industrial, que a mi entender se gesta en dos partes, la primera corresponde a los macro-proyectos generados en EUA durante la segunda guerra mundial y que precipitaron enormes cambios tecnológicos y científicos accesibles, en muchos casos, a los aliados europeos e incluso la vieja URSS y que al termino de la guerra estos avances influirían en la productividad de los países involucrados, principalmente en los EUA. La segunda etapa surge tras la crisis de la llamada Big science de la década 1965-75 o llamada también mayo del ´68 u octubre en nuestro país en donde surgen revueltas contra la militarización, economía, tecnología y ciencia que precipitan reestructuraciones políticas con alcance social sin lograr detener el progreso científico-tecnológico y las nuevas políticas económicas generadoras de un enorme crecimiento y con consecuencias severas de desigualdad e inequidad.



“La desigualdad es un obstáculo formidable para el mejoramiento de la educación, clave del progreso tecnológico y fin en sí mismo. Crea circuitos educativos evidentes diferenciados entre diversos sectores sociales. Las tasas de deserción y repetición son mucho mayores entre los desfavorecidos por el impacto de la pobreza.” (Kliksberg, 2003)
Fragmento que ilustra claramente lo que hoy vivimos y tenemos como reto desde nuestra trinchera.

Al aceptar este reto, queda una duda pendiente, ¿Qué pasó en el siglo XX? ¿La educación cedió terreno ante las fuerzas de fines económicos o políticos? Las respuestas pueden ser variadas, el hecho es que la sociedad ha entrado en un proceso complejo, está sujeta a presiones, exigencias, competencia que concurren en una sola voz de exigencia de un nuevo rol para la educación, la preparación para regularizar las diferencias y una integración pragmática donde cada instancia pasa a ser entendida desde su propio ámbito, formándose para la innovación y la sociedad de la información venidera.

La imagen que me viene de una “aldea global” no necesariamente coincide con homogeneidad ante el panorama recientemente descrito, es más bien tangencial y se ha usado para protección regional ante una competencia generalizada, se va diversificando de muchas maneras, tantas como regiones o países que van llegando a un acuerdo político-comercial, resaltando entonces una serie de ambigüedades, malentendidos, conflictos culturales, que en resumen, en su sentido económico ha impactado la inversión en investigación por una necesidad de un rendimiento mayor, las transferencias de tecnología fracasan, en especial hacia los países en desarrollo al tener un discurso, mal llevado prioritario y orientado a los temas descritos de miseria, desesperanza, violencia e incluso de distribución de conocimientos y competencias, lo que hace que la necesaria inversión en educación e investigación sea postergada para “mejores tiempos”.

Atrajo en especial mi atención, el tema del papel de las mujeres en la educación, donde resalta la aun existente desigualdad y relación que hace entre este factor y la pobreza, a mayor divergencia mayor miseria, y resalta el papel estratégico que el sector femenino tiene en el desarrollo de una nación, quedando claro que a mejores condiciones, disminuye la fecundidad, mejora la salud, la nutrición y seguramente la educación se ve impactada favorablemente.

La extensa historia económica analizada con la lupa política, institucional, ecológica y social ha tenido costos en el desarrollo a menudo paradójico, pues han mejorado indicadores como la esperanza de vida y la alfabetización, pero la pobreza sigue en aumento, los países industrializados han crecido en relación a su PIB, pero se han reducido a la mitad la proporción del comercio mundial correspondiente a América Latina (BID 1998) aunado al aumento del desempleo, elevación de los costos y la escases de recursos renovables, han generado un crecimiento económico insuficiente, afectando la equidad sostenibilidad y la educación como medio de desarrollo, constitutivo y con una finalidad esencial ya atribuida.



“La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo” (Freire & Ronzoni, 1965)
Tomando una posición que puede fundar alternativas reales y convertirse en propuestas y experiencias cargadas del sentido humano enraizadas en una capacidad de comprenderse a si mismo, entender a los demás, participar en la obra colectiva y una vida en sociedad, que desde lo estructural para su consecusión, es necesario abrir nuevas perpectivas desde el ambito académico, en organizaciones sociales, en proyectos cooperativos de autoconstrucción y experiencias comunitarias de educación coordinada y complementaria acorde a circunstancias histórico sociales y regionales.

En el reporte Delors destaca y resume en gran medida lo que implica educar, los cuatro pilares de la educación para toda la vida, diría holones por su significado e implicaciones más amplias, como el conocer, el hacer, el convivir y el ser se aprenden o se desarrollan y deben orientar las reformas educativas y los programas de estudio.

El único hombre que ha aprendido a aprender; el hombre que ha sabido adaptarse a los cambios; que ha llegado a darse cuenta que ningun conocimiento es seguro y comprende que solamente el proceso de saber buscar este conocimiento le dará seguridad. –Carl Rogers-

El pilar más dominado por naturaleza es el primer mencionado, aprender a conocer, proceso que le permite a la persona comprender el mundo que le rodea, vivir con dignidad desarrollando sus capacidades y aprendizaje continuo por toda la vida que supone aprender a aprender y que generalmente conlleva aprender a hacer, pragmático o funcional que representa el día a día, es el “cómo” se construye lo pensado, cómo se implementa, es en escencia un continuo experimento que nos da el poder reformular lo que no funcionó.

Aprender a convivir implica el tener y el dar, el tener es entender que nuestro éxito es producto de una circunstancia, tiempo y lugar y que tambien le pertenece a otros del presente y del pasado que forjaron ese hecho y nos lo legaron invitándonos también al dar para seguir creciendo como ser.

El aprender a ser es entonces una demanda social de formación de personas probas, ciudadanos de respeto y emprendedores, dignificando al ser humano conforme a sus necesidades, pensar en grande, ser audaz para crear lo que creemos y soñamos, ser en pasión con el compromiso y el riesgo que implica.

La educación es entonces un imperativo democrático que debe ser permanente y por tanto evolucionar dándole su lugar a cada individuo, ayudándolo en su adaptación a una sociedad en permanente cambio que de manera natural tendiente a ser mundial, de ahí la idea de una educación pluridimensional escalonada que relacione la propia educación con la acción, lo mundial con lo individual a fin de desplegar la diversidad cultural internacional y lo característico de su propia historia local.

Entonces, la educación a lo largo de la vida, tiene por objeto en el adulto, promover los valores democráticos de cada sociedad, el enriquecer su cultura general, competencias básicas en referencia a su trabajo presente con miras al futuro además de comprender y respetar mejor la opinión de los demás, para de esa manera participar activamente en la planeación y puesta en práctica las tareas fundamentales de la sociedad a la que se pertenece.

Como es del conocimiento popular, el primer lugar donde se produce la educación es la familia, punto de enlace afectivo-cognoscitivo, de valores y normas, aunque también en ocasiones antagónico con el sistema educativo, por lo que requiere tender un puente de diálogo permanente entre el núcleo familiar y los docentes.

La acción social debe liar un proyecto de calidad de vida comunitaria escalar y pluridimensional tendiente a perfeccionar las condiciones, los conocimientos y las competencias necesarias en las que involucren a todos los actores y los haga capaces de lograr un espacio social voluntario, cohesivo y con proyectos comunes, alcanzar a nivel individual un enriquecimiento espiritual, espacios de esparcimiento y culturales, un sistema escolar cooperativo y los medios de comunicación adecuados para la reflexión y cultivo de aptitudes de juicio, para finalmente obtener, en lo laboral, los conocimientos técnicos, la conciliación teórico-práctica y complementos de formación, utópico, tal vez, pero:


Si uno puede imaginarlo, soñarlo, puede realizarlo. –Walt Disney-

Concretar una sinergia educativa teórico-práctica y el saber ser-saber convivir envuelve una organización[1] con fines semejantes y específicos, no quedar en el discurso de ideas sin sentido, disímiles o incongruentes que llevan a un analfabetismo funcional. Al ser sinérgico, la participación activa y concertada debe ser de todos los órganos en pro de una función prioritaria de educación, tales como ciudadanos agentes, docentes-dicentes y, elementos escolares y extraescolares, articulando varias causas, intereses, fuerzas, motivaciones, oportunidades, etcétera, para una mayor efectividad.

Es evidente y reconocido el potencial de desarrollo que tiene la educación, donde hay que forjar capacidades y aptitudes, a pesar de los dilemas político-educativos planteados, buscar una actitud hacia el aprendizaje duradero como eje en la vida y llegar así a una enseñanza superior donde se cree, conserve y transmita el saber, innovando métodos y privilegiando nuevos enfoques de aprendizaje que hagan posible aprender a lo largo de la vida.

Para ello, Delors planteó, en la introducción de su libro, misiones muy claras de formación y desarrollo necesarias para un futuro cercano en las tres etapas de educación básica, media y superior con una visión a etapas superiores permanentes. A cada etapa le define objetivos y propósitos ineludibles para el logro del último fin, denominando a la primera etapa como pasaporte para toda la vida, en ella aclara la necesidad de su fortalecimiento con sus contenidos mínimos clásicos, la apertura a las ciencias y sociedad a la que invita a ser participe y responsable, en cuya interacción en la cotidianeidad se aprende a colectivizar de formas diferentes, si olvidar la alfabetización y educación básica de los adultos, otorgándole un papel preponderante a la coherencia del binomio docente-alumno.

La segunda etapa, educación media, la designa como el eje de toda una vida en la que fundamentalmente se debe preparar, como eje, para el asenso económico social y para la vida adulta, abrir oportunidades de realización y formación, así como en los principios de la diversidad y una orientación profesional con base en un diagnóstico y evaluación adecuada. La diversidad, factor común e ineludible de la educación media, debe ser una guía hacia la diversidad de causes, en las que encontramos una amplia diversidad de talentos, forjar un carácter que los ayude a enfrentar y adaptarse a los cambios, el dominar la tecnología es inevitable, cultivar la creatividad y la empatía, ser ciudadanos actores y creadores, en fin, una larga lista que prepara al adolescente para una vida activa laboral y socialmente hablando.

El papel que le toca a la educación superior, además de las funciones tradicionales de investigación, innovación, enseñanza y formación profesional, y la educación permanente, debe entender, y actuar en consecuencia, el enriquecimiento y conservación de la cultura, coadyuvar e influir en el desarrollo nacional, ser un instrumento de la reforma educativa y de la cooperación internacional, papeles más cognoscitivos y menos materiales que le otorga una de sus rasgos característicos de universitas o universal, además de su sentido corporativo, científico y autónomo, tanto en su significado jurídico como en el propio saber.

“Un imperativo: combatir el fracaso escolar” dice Delors, que en resumen habla de estar al pendiente de diferentes manifestaciones que culminan en el fracaso enunciado y disminuir la vulnerabilidad social como principal problema, detectando desventajas familiares, alentando la discriminación positiva, allegando métodos suplementarios y pedagógicos especiales, evitar los ghettos[2] educativos, planear una trayectoria escolar flexible, alternar escuela empresa y demás medidas necesarias en este problema común a todos los niveles.

En un cambio radical, Delors aborda el tema de profesional de la educación, una actividad que ha sido objeto de múltiples estudios y reflexiones que llevan a su práctica considerada por algunos un apostolado, otros autores como un modelo ideal o prototipo de hombre, hasta en la práctica y en casos específicos, es un empleado más de un sistema educativo, estimado como un obrero de línea, haciendo a un lado su papel de actor principal, lo que hace indispensable revalorizar para que al interior del la institución educativa que lo acoge, ejerza su poder de decidir y actuar apoyado con los medios suficientes.



“Esta tarea es urgente por cuanto se puede identificar que los elementos “místicos” y hasta cierto punto “míticos” que acompañaron un conjunto de imágenes sociales sobre la docencia han dado paso a nuevas configuraciones” (Díaz Barriga & Inclán Espinosa)
La actualización de conocimientos y competencias es una exigencia profesional a lograr, no sólo a través de cursos aislados, puesto que el docente requiere apertura a retos de mayor alcance y de investigación, y a su vez, tener disponibilidad para valorar y perfeccionar sus metas y metodología por cada ciclo escolar y por cada grupo de estudiantes, haciendo frente, de esta manera, a sus responsabilidades y deberes profesionales.

El trabajo en equipo, el intercambio de docentes y de asociación internacional cobra especial relevancia en el reporte, por sus implicaciones en la praxis cotidiana y sobre la construcción misma del conocimiento, la importancia de un análisis completo y constante de las concepciones y tendencias creativas e innovadoras que sobre la enseñanza se gestan en otras latitudes y que son posible su incorporación en aula, además del valor agregado de la concertación en las interacciones con colegas y organizaciones profesionales con voluntad para superar el carácter corporativo que reviste a la profesión en la actualidad.

En el más complejo de los entramados sociales y sus respectivos agentes en el camino para la construcción de la interculturalidad, aparece la figura del político que busca explorar los conflictos y pautas valorativas en las que pueda intervenir y contribuir a la elección reflexiva de la solidaridad. Sin embargo, estas cogniciones se encuadran dentro de una gran diversidad teórica, por tanto casi inalcanzable y hasta cierto punto utópico.

Muchos son los temas de la agenda política pendientes con la educación, muchos son los acuerdos en palestra de discusión y acuerdo que el autor identifica claramente como prioritarios como un amplio debate nacional sobre las opciones educativas, la evaluación del sistema educativo, asegurar el éxito de la reforma educativa, la asociación de diversos agentes sociales para la adopción de decisiones en la materia, la descentralización administrativa y la autonomía de los establecimientos, la regulación global a costa de las necesarias adaptaciones y, entre otras muchas más, formas de asociación entre la inversión pública y privada.

Siendo reiterativo, el autor del reporte insiste en las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para dar pie a su reflexión en relación a su accesibilidad, uso en la educación a distancia, de adultos y formación continua incluso del propio docente, fortalecimiento de capacidad e infraestructura y la propia difusión.

A modo de cierre, Delors relata sobre la cooperación internacional, vista como una responsabilidad de todos los actores sociales, buscando además la regionalización de los intercambios y cooperación, sugiere destinar para propósitos de financiamiento a la educación una cuarta parte de la ayuda para el desarrollo.

Hacer una proyección de la cooperación internacional, sea global, regional e incluso en un país, envuelve gran complejidad por la ardua labor de investigación, aun con gran posibilidad de acceder a información relevante, antes restringida a documentos y diagnósticos del sector, lo hace difícil justificar desconocimiento frente a los problemas de cooperación por parte de quien toma las decisiones, gobiernos y políticos que han agotado ese discurso y ahora estimulados por la UNESCO para cooperar en la esfera intelectual en búsqueda de la equidad, difusión de las TIC, intercambio estudiantil, docente y de investigadores, sin dejar de lado las acciones normativas.

Conclusión

El último fin de la educación es el desarrollo integral del ser humano en su espacio social que le permita conquistar la paz y libertad en un escenario de justicia social, lo que es posible lograr a partir de una calidad de vida sustentada en valores de respeto, integridad, solidaridad, subsidiariedad y proporcionalidad en la que pueda reflexionar y emitir juicios para encontrar esa finalidad.

Nos hace una clara invitación a reflexionar sobre la problemática internacional, nacional y regional, en la que los actores sociales debemos ser más proactivos para con el fin común, enfrentar la problemática existente priorizando acorde al tiempo y lugar en que coexistimos en búsqueda permanente de la calidad tanto educativa, como estructural, escudriñando el entendimiento mutuo de los enunciados actores sociales implicados directa o indirectamente en la educación, implicando esquemas en que todas la partes obtengan beneficios y sean sinérgicos para la concreción y maduración de los diversos proyectos.

La renovación y/o actualización juegan un papel significativo en todo nivel, ya sea institucional, organizacional, grupal, familiar o individual, por lo que su búsqueda debe concretarse en el ámbito comunitario con estrategias perfectamente definidas por los involucrados en la cooperación o intercambio en todos los ejes rectores de la educación.

Bibliografía

Castells, M. (29 de Julio de 1997). La insidiosa globalización. El País .
Delors, J., Al Mufti, I., Carneiro, R., Chung, F., Geremek, B., Gorham, W., y otros. (1996). La educación encierra un tesoro. Ediciones UNESCO.
Díaz Barriga, A., & Inclán Espinosa, C. (Enero-Abril 2001). El docente en las reformas educativas: Sujeto o ejecutor de proyectos ajenos. Revista Iberoamericana de Educación. No. 25. OEI-Ediciones , http://www.rieoei.org/rie25f.htm.
Flores Zavala, E. (2008). Educación Incluyente vs. Excluyente. PAEDAGOGIUM .
Freire, P., & Ronzoni, L. (1965). La educación como práctica de la libertad. México, D.F.: Siglo XXI.
Kliksberg, B. (2003). Hacia una economía con rostro humano. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Schmelkes, S. (1992). Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. México, D.F.: SEP.

[1] Organización entendida como orden, distribución o clasificación y no en el sentido de institución.
[2] Entendido en su significado de Situación o condición marginal en que vive un pueblo, una clase social o un grupo de personas. De acuerdo a la RAE.