Por: Antonio Martínez Sánchez
¿Cómo entender las identidades de grupos indígenas otomíes, y una gran variedad de descendientes étnicos, bajo el cobijo de una sola cultura que hoy, jóvenes de la misma, pretenden continuar sus estudios profesionales en el Instituto Tecnológico de Querétaro, Unidad Tolimán, trayendo tras de si una carga imaginaria diferente a la propuesta de construcción de conocimientos y facultades que tenga sentido de progreso regional y comunitario desde un paradigma nuevo y diferente?
Un problema social que reviste de muchas variables críticas y a las que pretendemos dar respuesta desde las vertientes más destacadas y que afectan la intención de implementar un modelo educativo diferente, convencer que este es el adecuado para la región con respeto absoluto por su cultura y cuyo significado debe ser la piedra angular del desarrollo regional, acompañado del rescate cultural necesario que integre y aleje las posibilidades de rompimiento social por la incursión de la educación superior.
La vertiente o aspecto a destacar, es el origen de la educación presencial a distancia en la que el eclecticismo, compatible hasta el momento, está presente, una simbiosis originada por necesidades de aprender de manera diferente en otras latitudes, de aprender en un sistema que resuelva las carestías de los sistemas convencionales y los de distancia, ahora virtuales, pero que aprovecha, las bondades de ambos ya enriquecidos con los avances tecnológicos y de las ciencias de la educación, pero que implica en conjunto el gran reto a tropicalizar[1] acorde a las circunstancias sociales características de Tolimán, en las que interactúan viejos paradigmas culturales que arropa la población dominante y tradicional, y nuevos paradigmas que son deseados por la juventud tolimense sin encontrar el apoyo necesario para su desarrollo pleno, un choque cultural y generacional que en el estudio no podemos omitir.
Al hablar de educación a distancia, seguramente lo relacionamos con tecnología, con nuevas formas de educar, la contextualizamos en un tiempo y un momento muy reciente, nada más lejos de la realidad histórica, el camino andado ha sido largo y lleno de éxitos y obstáculos, tanto para su aceptación, como en su implementación, momentos ambos, que seguramente nos son conocidos, momentos propios de los pioneros de paradigmas.
A la educación a distancia, también se la ha distinguido cualitativamente de la educación presencial, se ha mitificado históricamente a grado tal que es considerada de baja calidad, baste recordar que los orígenes están en la educación por correspondencia, una educación, por lo menos en el México de los 30´, orientada a sectores de bajos recursos y preparación académica que querían adquirir conocimientos técnicos que los preparara para trabajar en algún oficio y en poco tiempo, una situación que en su momento hizo posible contribuir, aunque en muy baja medida, de poco impacto y éxito, a generar trabajadores baratos y con mayor disposición a especializarse.
La educación a distancia, ahora virtual, como hoy la conceptualizamos con tecnología de la comunicación e información, nace en nuestro país en 1972 en la UNAM, como una alternativa para aquellos estudiantes que no siempre podían asistir a la clásica clase presencial, apoyándose en recursos audiovisuales y el uso de la televisión restringida.
El hecho anterior, da origen a la idea de hacer llegar la educación al mayor número de pobladores, lo que da inicio a las tele-secundarias y tele-bachilleratos, y para 1995 se incorporan muchos dispositivos tecnológicos y las famosas TIC´s aparecen como una de las alternativas más importantes que en pocos años capitaliza, en el sistema tecnológico, el Instituto Tecnológico de Durango, con el propósito de hacer llegar la educación tecnológica a las comunidades más alejadas del desértico estado, poblaciones que por su dispersión geográfica hacían muy complicado el acceso a sus habitantes y que hoy en día, a poco más de diez años de distancia, han llegado a diez comunidades en las que el programa aun sigue en crecimiento y aumentando simultáneamente su grado de aceptación entre sus actores, y que hoy también ven con satisfacción y orgullo sus pobladores los múltiples beneficios que se están cosechando.
Es en este marco, a mediados del 2010, el Instituto Tecnológico de Querétaro, con la colaboración y apoyo del Gobierno del Estado y Municipales, toman la idea para abrir la primera unidad con las características enunciadas, una experiencia que hoy inicia a construir su propia historia del conocimiento y un fenómeno social que da pie a la presente monografía y que seguramente también es motivo de estudio científico que de explicación a múltiples preguntas durante la planeación y ejecución del proyecto, así como de sus muchas variables que han de afectar el fenómeno social de que se parta para así encontrar los elementos que permitan el facultamiento, construcción y deconstrucción de conocimientos que se integren y que integren a la sociedad tolimense en su beneficio.